My Big Fat Book of Lecciones de Bienes Raíces…

La Segunda Leccion Que Aprendí en Bienes Raices

Cuando trabajas conmigo, tu visión se aclara al asociarnos para descubrir tus metas y nos dedicamos a alcanzarlas con enfoque láser. Utilizo mi pasión, conocimiento y experiencia para hacer un impacto positivo en tu vida. Nuestra relación es cálida, divertida, relajada, basada en lealtad y confianza y se sostiene mediante una conección a un nivel más profundo al descubrir qué te apasiona y valoras en tu vida

La Segunda Leccion que aprendí por poco me cuesta el cierre

En mi blog «La Primera Leccion Que Aprendí en Bienes Raices» contaba sobre como tanto la primera como la segunda leccion que aprendí relacionadas a Bienes Raíces las aprendí a los 17 años de edad.

Además conté un poco sobre el momento en que Emilio y yo estábamos esperando para efectuar nuestro cierre y el número de veces que nos trajeron el HUD 1 «final» para firmarlo y luego de firmado el documento «final» volvían a cambiarlo.

Luego de la quinta vez de traer un documento diferente la oficial del banco nos informó que ese finalmente era el HUD 1 «final final» y que nos pasarían ya a una oficina mas pequeña y privada para explicarnos los documentos y números finales y firmar los documentos del cierre.

Mientras esperábamos, nos familiarizamos con otras familias

A nosotros sinceramente no nos preocupaba que las otras familias escucharan pues todos los que estábamos ahí íbamos a ser vecinos ya habíamos estado conversando sobre los documentos, el chiste del número de cambios que habían ya hecho, averiguamos en que calle de la urbanización íba a vivir cada quién, en cuál casa vivíamos, cuántos eramos de familia, los nombres de nuestros hijos, en dónde trabajábamos, etcétera, etcétera, etcétera.

Te podrás imaginar, con tanto tiempo disponible mientras esperábamos, ¡algo teníamos que hacer! A todos nos unía la dolorosa espera de casi cuatro horas y que íbamos a vivir en el mismo vecindario!

¡Al fin pasamos a firmar!

Camino a la oficina donde firmaríamos los documentos y nos entregarían finalmente nuestras muy anheladas llaves la joven que nos atendía nos pidió nuestras licencias de conducir y tarjeta de seguro social de cada quien para fotocopiarlas e incluírlas en nuestro archivo.

Se las entregamos y nos invitaron a sentarnos en la oficina mientras regresaban con nuestras identificaciones ya fotocopiadas. Mientras esperaba yo muy interesada eché un vistazo a los papeles en nuestra carpeta y el documento que estaba arriba era el mega revisado HUD 1 la cual miré una vez mas para asegurarme que el pago seguía siendo el mismo!

Houston, we have a problem!

Momentos después regresó la joven pude notar que tenía una mirada de preocupación. Soy muy perceptiva y para aliviar la tensión le pregunté jocosamente si al fin íbamos a firmar o si había otro cambio.

Entonces notamos que la seguía otro empleado que se presentó como el supervisor de la joven y procedió a explicarnos que había un problema que no nos permitiría firmar los documentos.

Eran las tres de la tarde

Eran las tres de la tarde y habíamos llegado allí a las 11:30 de la mañana. Estabamos cansados de esperar. con hambre y ahora nos decían que no íbamos a poder firmar???

La Segunda Leccion que aprendí

«Que ESTA PASANDO ahora??» Preguntaos. El empleado procedió a preguntar mi edad: «17 años», le contesté. A lo que respondió que ese era el problema, que por supuesto fué la segunda lección que aprendí en Bienes Raíces: El supervisor me informó lo siguiente:

«Como aún no cumples 18 años eres menor de edad y la ley no permite que firmes documentos de compra de Bienes Raíces. Tu padre y madre o tutor deben firmar los documentos por tí o firmar una autorización otorgando el permiso para la compra de tu casa como menor de edad».

«¿¿¿QUE QUE»????!!!!» – Casi grité «¿Cómo que no puedo firmar los documentos? – Nosotros estamos casados! Aquí tengo mi acta de matrimonio!» «Además estoy emancipada!! Y ¿no notan mi barrigota?? Continué con mi argumento: Estoy embarazada! ¿No es eso suficiente evidencia de que no soy una chiquilla?»

Los empleados salieron de la oficina y regresaron después de lo que a nosotros nos parecieron cinco horas pero en realidad no fueron mas de tres minutos y nos dijeron que no, no iba a poder firmar aunque tuviera mi certificado de matrimonio y tenía que llamar a mi papá y mi mamá «¿¡A LOS DOS!?» ¿Pero por qué?

No podía hacer nada. Ellos tendrían plantar su autógrafo en los papeles de la casa o en un documento que me otorgaría la autorización para poder comprar mi casa.

Llamé a mami

Mi mamá no estaba muy lejos, trbajaba en la telefónica de Hato Rey así que simplemente la llamé y le expliqué lo que estaba pasando:

«¿¿¿QUE QUE»????!!!!» – Casi gritó «¿Cómo que no puedes firmar los documentos? – Pero si estás casada! ¿No llevaste tu acta de matrimonio? Pero si estás emancipada!! Y ¿no notan tu barrigota?? continuó con su argumento: Estas embarazada! ¿No es eso suficiente evidencia de que no eres una chiquilla?» Si, en realidad ahora se me hace gracioso pero aquel día NO!!

Mi mamá pidió hablar con el gerente quien le dijo que yo no le estaba mintiendo y tenía que venir a firmar… ella habló con su supervisora, la cual de inmediato le dio permiso de venir al rescate. ¡¡Exito!!

¿Y mi papá?

Pero había un pequeño detalle: también tenía que hablarle a mi papá para que viniera a firmar por que la otra alternativa era que hiciera un Affidavit y eso tomaría mucho tiempo.

Mi papá no sabía que yo estaba en trámites de comprar casa por que estábamos incomunicados. Mi Segundo papá me había prestado el dinero para el pronto pago y era quien me estaba apoyando en el proceso pero nos dijeron que no podía firmar asi que tuve que tomar el teléfono y comenzar a tratar de conseguir a mi papa.

Parece que a pesar de todo era mi día pues pude conseguirlo llamando a su oficina y le expliqué lo que estaba sucediendo y dónde estaba (que era muy cerca de su trabajo). El respondió diciendo que vería si podía llegar a firmar cuando saliera del trabajo. Eran casi las cuatro de la tarde y el banco cerraba a las cinco. Ya muy desesperada le dije: «Yo nunca te he pedido nada». «Si algún dia vas a hacer algo por mí, este es ese día» Y colgué el teléfono.

¡Llegó el viejo!

No sabía si mi papa llegaría o no pues colgué el teléfono antes de darle la oportunidad de decirme. Pero afortunadamente unos 15 minutos antes de la hora de cerrar el banco llegó mi papá y muy ceremoniosamente firmó los documentos requeridos reiterando que estaba de acuerdo con que su hija de solo 17 años tomara una decisión que típicamente toman los adultos – comprar mi casa!

¿Valió la Pena?

Honestamente, a pesar de las frustraciones del día y el hecho de que por un detalle tan pequeño por poco no podía firmar, no cambiaría mi decision de comprar casa. fue una decision inteligente.

El actuar rápido cada vez que confrontamos un obstáculo y el que nos movilizamos para darle al banco lo que necesitaban sin poner peros nos ayudó a obtener el resultado deseado – tener la oportunidad de recibir lo que tanto anhelábamos – las llaves de nuestra nueva casa!!

No soy abogada pero entiendo que la gran mayoría de los Estados y Puerto Rico requieren que los compradores hayan cumplido 18 años de edad para firmar un contrato de compraventa.

Si un menor firma un contrato y mas adelante revela que era menor cuando lo firmó – el contrato puede ser  rescindido. Si una de las personas que firma tiene una incapacidad mental, su albacea deberá firmar. Para leyes específicas de tu Estado debes consultar agencias del Estado o un abogado que conozca esas leyes.

La Tercera Leccion

En mi próximo artículo te contaré La Tercera Leccion que Aprendí en Bienes Raíces. Es mi meta proveer información que te ayude a entender mejor como funciona el proceso de compra venta de casa basado en mis años de experiencia.

Si hay alguna pregunta que te urge que conteste, conéctate conmigo a traves de mi pagina web siguiendo este enlace

¡Saludos!

Lillianne

Lillianne "Lilly" Garcia

http://www.itsyourpad.com

Hola! Soy Lilly, Corredora de Bienes Raíces en Texas desde el 2003. Compré mi primera propiedad a los 17 años y he participado en muchas mas transacciones personales ya que compro propiedades en mal estado para volver a hacerlas brillar. Me apasiona ayudar familias a alcanzar su meta de adquirir o vender su propiedad y realizar ese sueño de lograr un ambiente estable, alegre y exitoso en la casa de sus sueños. Ya sea para comprar o vender, estoy disponible para guiarte en tu jornada a alcanzar tu meta. También ofrezco mentoría a agentes que desean establecer su propia práctica de bienes raíces exitosa.

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